León XIV fue diagnosticado con un adenocarcinoma pulmonar tras la cirugía

El análisis del tejido extraído durante la operación confirmó que la lesión era maligna. Una especialista en neumonología se refirió al diagnóstico y explicó cuáles son los factores que determinan los tratamientos posteriores.

El papa León XIV fue diagnosticado con un adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer que se origina en las células glandulares del pulmón. La confirmación se produjo este martes, después de la cirugía realizada en el Policlínico Gemelli de Roma, donde el equipo médico le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida.

Según informó la Santa Sede, la intervención finalizó sin complicaciones. El análisis del tejido extraído durante la operación permitió determinar la naturaleza maligna de la lesión, un resultado que abrió nuevos interrogantes sobre la evolución clínica del pontífice y los posibles pasos a seguir.

La neumonóloga Ana María Putruele, exjefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín de la Universidad de Buenos Aires (UBA), se refirió al tamaño de la lesión y a las perspectivas que podría ofrecer un diagnóstico de estas características.

“Me sorprende por el tamaño. Es muy chiquitito: tres milímetros. Por eso no pensaba que se trataba de un cáncer de pulmón. De todas formas, al ser de un tamaño tan pequeño y estar circunscrito, creo que no va a tener ninguna complicación”, señaló la especialista a Infobae.

Putruele, profesora adjunta de Consulta de la UBA con orientación en neumonología, aclaró que la eventual necesidad de tratamientos complementarios dependerá de los resultados de los estudios sobre la extensión de la enfermedad.

“Se verá si hace falta o no hacer tratamiento porque tres milímetros, probablemente sin más invasión a otros lugares, digamos ganglios o al mediastino, me parece que no requeriría ninguna conducta específica”, sostuvo.

Cómo fue la operación del pontífice

León XIV, de 71 años, permaneció alrededor de tres horas en el quirófano, aunque la intervención propiamente dicha duró aproximadamente 90 minutos. Una vez que despertó y completó un breve período de observación, fue trasladado nuevamente a su habitación, ubicada en el décimo piso del centro médico romano.

La cirugía estuvo encabezada por Stefano Margaritora, director de la Unidad Operativa Compleja de Cirugía Torácica de la Fundación Policlínico Universitario Agostino Gemelli IRCCS y profesor titular de Cirugía Torácica en la Universidad Católica del Sagrado Corazón.

También participaron la profesora Elisa Meacci, la doctora María Teresa Congedo y el doctor Leonardo Petracca Caravella. El equipo de anestesia estuvo integrado por el profesor Massimo Antonelli y los doctores Giovanni Punzo y Giuseppe Bello.

Hasta el momento, la Santa Sede no informó si el Papa deberá someterse a tratamientos adicionales ni difundió nuevos detalles sobre la evolución de su estado de salud.

Qué es el adenocarcinoma pulmonar

El adenocarcinoma es uno de los principales subtipos de cáncer de pulmón de células no pequeñas, una categoría que también incluye el carcinoma escamoso y el carcinoma de células grandes.

De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, este tumor puede originarse en las células glandulares, incluidas aquellas que recubren los alvéolos pulmonares, las pequeñas estructuras donde se produce el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono.

La Mayo Clinic explica que el adenocarcinoma suele localizarse en las regiones externas de los pulmones y que, en algunos casos, puede desarrollarse durante un tiempo sin provocar síntomas evidentes. Por esa razón, determinadas lesiones se detectan de manera incidental durante estudios médicos realizados por otros motivos.

Entre las manifestaciones que pueden aparecer en personas con cáncer de pulmón se encuentran la tos persistente, el dolor en el pecho, la dificultad para respirar, la ronquera y la pérdida de peso sin una causa aparente. Sin embargo, estos síntomas también pueden responder a otras enfermedades y no permiten establecer un diagnóstico por sí solos.

El tabaquismo constituye el principal factor de riesgo para el cáncer de pulmón en general, aunque el adenocarcinoma también puede presentarse en personas que nunca fumaron. La evolución depende de múltiples variables, como el tipo de tumor, su extensión y las condiciones generales de salud del paciente.

Cómo se confirma el diagnóstico

Los estudios por imágenes, como las radiografías, las tomografías computarizadas y las tomografías por emisión de positrones, permiten localizar lesiones pulmonares y analizar sus características. No obstante, estos procedimientos no siempre son suficientes para determinar de manera definitiva si una lesión es maligna ni para identificar el subtipo de cáncer.

Para confirmar el diagnóstico se necesita estudiar una muestra de tejido mediante una biopsia o a partir del material extraído durante una intervención quirúrgica.

La muestra puede obtenerse mediante una aguja guiada por imágenes, a través de una broncoscopia o durante una operación. Posteriormente, especialistas en anatomía patológica examinan las células para establecer si existen signos de malignidad y determinar de qué tipo de tumor se trata.

En el caso de León XIV, el análisis histológico del tejido extraído durante la cirugía confirmó que la lesión correspondía a un adenocarcinoma pulmonar.

Este procedimiento también aporta información relevante para definir el pronóstico y orientar las decisiones médicas. Una vez establecido el diagnóstico, los profesionales evalúan si la enfermedad permanece localizada o si se extendió hacia los ganglios linfáticos, el mediastino u otros órganos.

Qué tratamientos existen para este tipo de cáncer

Las alternativas terapéuticas para el adenocarcinoma pulmonar dependen del estadio de la enfermedad, el tamaño y la ubicación del tumor, la capacidad respiratoria y el estado general de la persona.

Entre las opciones disponibles se encuentran la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia, la inmunoterapia y las terapias dirigidas, que actúan sobre determinadas alteraciones presentes en las células tumorales.

Cuando el cáncer está localizado y el paciente reúne las condiciones necesarias para una intervención, la cirugía puede ser una de las principales alternativas de tratamiento.

La extensión de la resección depende de las características de la lesión. En algunos casos se extrae una pequeña porción del pulmón; en otros, un segmento o un lóbulo completo. Este último procedimiento se conoce como lobectomía y consiste en retirar una de las divisiones anatómicas del órgano.

El pontífice fue sometido precisamente a la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho.

La Cleveland Clinic señala que, según las características y la extensión del cáncer, el tratamiento puede requerir la combinación de distintas estrategias terapéuticas. En el caso del Papa, todavía no se comunicó oficialmente si será necesario avanzar con alguna de ellas después de la operación.

La salud del Papa y el viaje apostólico previsto para noviembre

El diagnóstico también genera interrogantes sobre la agenda internacional de León XIV para las próximas semanas.

El pontífice tiene previsto realizar un viaje apostólico por Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre. De acuerdo con el programa difundido por el Vaticano, la etapa argentina contempla actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján entre el 8 y el 11 de noviembre.

Por el momento, no se anunciaron modificaciones oficiales en ese cronograma vinculadas con la intervención quirúrgica o el diagnóstico.

La evolución clínica del Papa y las eventuales indicaciones médicas serán factores relevantes para determinar si podrá cumplir con los compromisos previstos. Mientras tanto, la información disponible confirma el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, pero no permite establecer por sí sola cuál será el tratamiento posterior ni cómo impactará en su agenda.

Fuente: Sin Mordaza.