La Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio (NASA) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) monitorean el posible desarrollo del fenómeno de El Niño más potente registrado en los últimos 75 años.
Las imágenes satelitales revelan alteraciones profundas en el océano Pacífico ecuatorial, donde las aguas ya alcanzaron los 1,7 °C por encima de su promedio histórico y registran abultamientos en el nivel del mar de hasta 40 centímetros.
Con un 83% de probabilidad de que el evento ya se encuentre formalmente en curso, la comunidad científica advierte que la magnitud del calentamiento oceánico alterará de manera directa los patrones de lluvia, vientos y clima global, afectando a la agricultura, la prevención de incendios y las economías costeras de todo el planeta.
Las tres señales clave detectadas desde el espacio
Ondas Kelvin y elevación del nivel del mar:
Detectadas tempranamente en la zona de Micronesia, estas masivas masas de agua cálida se desplazan hacia el este impulsando calor a lo largo del Pacífico. Al expandirse, generaron un aumento del nivel del mar de entre 30 y 40 centímetros hacia Sudamérica y California, mientras que en Indonesia y Australia el agua cayó entre 15 y 20 centímetros por debajo del promedio.
Calentamiento térmico masivo:
Radiómetros de microondas e infrarrojos de la red Sentinel-6 cartografiaron una mancha roja de millones de kilómetros cuadrados. El aumento térmico en la superficie marina ya se ubica en 1,7 °C sobre la media y podría subir fracciones adicionales en los próximos meses, inyectando humedad y energía a la atmósfera para la formación de tormentas severas.
El océano pierde su color verde:
El satélite hiperespectral PACE constató la contracción de la franja verde ecuatorial y su sustitución por tonos azules. Al debilitarse los vientos alisios, disminuye el afloramiento de aguas profundas ricas en nutrientes. Sin alimento, el fitoplancton disminuye drásticamente, lo que amenaza con alterar toda la cadena alimentaria marina.
Vigilancia en tiempo real
Los científicos de la NASA confirman que mantendrán el rastreo de la anomalía en tiempo real mediante altimetría satelital y boyas profundas.
La evolución de esta «autopista de calor» subterránea resultará determinante para prever la severidad de las sequías e inundaciones que golpearán a distintas regiones durante la temporada.


Fuente: Cadena 3.























